Mamis: Cuidarlos y mimarlos les hace bien.

Hace ya un buen tiempo se sabe que es necesario estar atentos a las necesidades de nuestros bebés, desde que nacen sin dejar de cuidarlos y mimarlos. Sin embargo, aún persisten algunos prejuicios, que lejos de beneficiar a los bebés y a sus padres terminan por perjudicarlos. Aquí, algunos de los errores más comunes para que tengas en cuenta:

cuidarlos y mimarlos

“No tomarlo en brazos, porque se malcría”

Los bebés pequeños no saben qué es manipulación. Si lloran -y tienen satisfechas sus necesidades básicas- lo más probable es que requieran del cariño y afecto físico de sus padres. “Para la formación del vínculo afectivo con el bebé es fundamental que los padres establezcan un contacto físico intenso. Esto permitirá la conexión emocional que generará el apego; ese amor incondicional por el niño que movilizará a los padres a otorgarle todos los cuidados necesarios”, señala Mónica Canales, enfermera matrona y docente de la Facultad de Enfermería de la Universidad Andrés Bello.

No hablarle porque ‘aún no entiende’

Los recién nacidos, obviamente, no entienden las palabras, pero sí son capaces de percibir lo que implica una sonrisa, una caricia, el cambio del tono de voz, una expresión suave y un reto. Además, si los padres conversan con él se sentirá tomado en cuenta y poco a poco -en la medida que se le hable claro y a su ritmo- irá comprendiendo esto.

La papa sólo cada 3 horas y punto

Durante los primeros meses se recomienda alimentar al niño cuando lo solicite. No es correcto esperar que pasen 3 horas para amantar, como solían indicar algunos pediatras, ya que el bebé perfectamente puede pedir más leche a la hora y media, que es el tiempo que demora en digerir. La única limitación es que en el día no pasen más de 3 horas entre cada toma y que en la madrugada se amamante al menos una vez. A medida que van creciendo o, en general a partir del cuarto mes, los bebés por sí mismos establecerán un horario más regular.

Creer que “mi leche no lo alimenta” o no es de buena calidad

Salvo escasas excepciones -en casos de desnutrición o ciertas enfermedades- toda madre es capaz de producir la leche que su hijo necesita y recordemos que la densidad de la leche cambia entre mamadas y a lo largo del tiempo. Hay que tener en cuenta que la lactancia materna generalmente está sometida a la ley de la oferta y demanda. Mientras más succione el niño, mejor para la producción láctea. Recuerda que también existen contenedores de leche que puedes usar para ayudarte.

Hacerlo dormir boca abajo

 “Hoy se ha demostrado que los niños que duermen en prono (boca abajo) tienen mayor probabilidad de presentar el Síndrome de Muerte Súbita”, explica la doctora Ximena Solivelles, pediatra y neonatóloga de Clínica Alemana.

Por eso, la advertencia número uno para evitar este cuadro mortal es, precisamente, acostar a los bebés en posición supina (de espaldas). Sólo aquellos que tienen un reflujo grave -y exclusivamente si el pediatra lo indica- pueden dormir de lado, siempre que se les coloque un ‘tope’ en el costado, como una toalla pequeña enrollada, por ejemplo, para evitar que durante la noche se den vuelta y cambien de posición.

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